Isa y la playa nudista: la tarde que ninguno de los dos planeó
Aug 09, 2026
Todo empezó casí sin buscarlo, y digo casi porque al haber comenzado en una playa nudista, tampoco se puede afirmar que no hubiera una predisposición previa. Me explico.
Yo debía tener unos 23/24 años y buen físico, gracias a los buenos genes heredados y a muchos años de deporte. Las horas de gimnasio durante aquel invierno hicieron que ese verano tuviera un cuerpecito bastante apetecible.
Además me gustaba ir depilado casi al 100%...
Yo llevaba ya algunos años bajando a la zona nudista de Rompeculos, donde había tenido no pocos escarceos con otros tíos de mi edad y mayores, aunque eso es otra historia...
Aquel verano, una de las tardes que bajé, vi que estaba en la playa una madura que yo conocía de mi urbanización. Era de Madrid y era la madre de dos chavalas de mi edad que estaban imponentes de buenas. Pues la madre no se quedaba atrás: no muy alta, rubia teñida con pelo semi rizado, cuerpazo de gimnasio (monitora de aerobic) y tetas operadas. Estaba super bronceada y en top less, con un tanga naranja fluorescente que le quedaba cojonudo con su piel bronceada y que hacía que llamara aún más la atención.
Yo me puse con mi sombrilla a la tipica distancia que no incordiaba pero me permitía ver el espectáculo bien. Mis gafas de sol me facilitaban la labor de mirar sin ser visto. Me despeloté en cuanto llegué y mientras que ponía mi sombrilla y la toalla en la arena pude ver que la rubia no me quitaba ojo. Me di crema, y la rubia seguía sin quitarme ojo. Me acerqué a la orilla, y la madrileña hizo lo mismo. Me volví a la toalla y ella hizo lo mismo...
Me estaba empezando a poner cardiaco, pero a la vez pensaba que era imposible que aquel pibonazo se estuviera insinuando... A y!... jajajaja!
Yo me puse a leer una revista humorística que sale los miércoles, con el rabillo del ojo puesto en la rubia, y veo que empieza a darse crema solar...
Pero no de cualquier forma no, sino que se había girado y estaba mirando hacia mí, sentada con las piernas semiabiertas y dándose mucha crema por el musculado cuerpo... Me empecé a empalmar. Lo que me dejó a cuadros fue que al llegar a las tetas aquello ya no era darse crema, aquello ya era un auto masaje erótico y que, además, se lo hacía mirándome fijamente. La polla como un palo.
Me levanté, me puse el bañador y me acerqué a su sombrilla. Me armé de valor y me acerqué a ella. Al llegar a su sombrilla la saludé y fui al grano, le dije que llevaba un rato viendo que estaba sola y que si le importaba que me pusiera con ella para hacernos compañía mutua. Me dijo que sí, que encantada, así que volví a mis trastos y los acerqué a donde estaba la madrileña.
Cuando me tumbé en mi toalla junto a ella me dijo enseguida que por qué no me quitaba el bañador, que antes estaba desnudo... Le dije que no quería molestarla y me insistió, decía que no le molestaba que estuviera desnudo y que no dejara de hacer nudismo por ella. Así que le obedecí y me quité el bañador. No hace falta decir que yo estaba morcillón por estar a 30cm de una tía buenísima que se me estaba insinuando, y cuando me despeloté tuve una leve erección que seguro que debió ver, pero no me dijo nada.
Nos pusimos a hablar de varios temas. Me dijo que estaba casada, cosa que yo ya sabía, y que estaba de Rodríguez porque el simple del marido se había quedado en Madrid trabajando. Me dijo que las hijas salían todas las noches, y que volvían a las tantas. Este dato casi no venía a cuento, pero lo dejó caer, como preparando el terreno... Me dijo que era profesora de aerobic en un gimnasio de Madrid y yo le dije que se notaba el deporte porque estaba buenísima, a lo que me contestó que yo tampoco estaba mal, que se había fijado antes...
La cosa iba bien.
Hice una locura y le pregunté directamente por sus tetas, que si eran operadas.
Me dijo que si, que se las había agrandado para sentirse atractiva y tal... Yo le dije mirándole a sus perfectas tetas siliconadas que le habían hecho una obra de arte y que llamaban mucho la atención. Y así estuvimos un rato hablando de sus tetas, mirándolas, y ella se las tocaba a veces para explicar alguna cosa.
Erección.
Seguía sin decir nada.
Hablando de temas más o menos tintos echamos un buen rato, por lo que se hizo necesario volver a darnos crema. Y va la tía y me dice que si quiero que me la eche ella... CÓMO!!???? Que si quiero que una pureta espectacularmente maciza me ponga crema?????????
Le dije que sí y se puso a darme crema. Primero por la espalda y luego, sin yo pedírselo, por el pecho. Cuando acabó me miró la polla, que estaba más que morcillona, y me dijo riéndose pícaramente "uy, ahí ya la crema te la pones tú solito majo" ...
Erección brutal. Y esta vez sí que la vio.
"Anda que vaya, cómo te has puesto majo!"
... mientras se reía y señalaba a mi verga en erección. Todo ello sentada a mi lado, a unos 30cm...
Y o, para qué mentir, me quedé un poco cortado, porque si bien no me da vergüenza que me vean desnudo, sí me había descolocado mucho aquel giro que acababa de dar la tarde. Ella tenía sartén por el mango, nunca mejor dicho, y además ya quedaba clarito que allí iba a haber tema...
Aprovechando el incidente de la erección la conversación el resto de la tarde derivó en temas picantes y sexuales. Lo típico, que si follábamos mucho, que si cuál era nuestra fantasía no realizada o nuestra locura sexual llevada a cabo...
El ambiente se relajó muchísimo pero no mi polla, que ya nunca bajó del estado de morcillona. Pasaba de erecta a morcillona, pero de ahí no se movía, dependiendo del tema de la charla y de lo picarona que se mostrara ella...
Por supuesto, ya dejé de estar boca abajo, excepto cuando pasaba algún paseante, y mis erecciones y mis morcillonas eran ampliamente observadas por Isa (que creo que aún no la había presentado...).
La tarde llegaba a su fin y yo estaba tan absolutamente descolocado que no sabía ni proponerle algo, si follarla allí mismo, si hacerme una paja o qué...
Y de pronto volvió a tomar la iniciativa y dejó caer en la conversación lo sola que la dejaban sus hijas todas las noches... (con lo buenas que estaban no me extrañó, se irían a follar por ahí como perras con sus ligues). Y ahí ya lo vi claro. Vi una puerta abierta enorme, grande como la de la Catedral de Burgos.
Y entré, vaya que si entré. Amablemente me ofrecí a pasarme por su casa por la noche, para hacerle compañía el rato que estuvieran sus hijas fuera. Al principio dijo que no y tal... Lo típico que yo esperaba, pero bastó con insistirle un poco y me dio su dirección (que yo ya sabía perfectamente) y me dijo que me pasara por la noche, que ella me haría una llamada perdida (aún no había mensajería instantánea ni internet en el móvil) cuando las hijas se hubieran pirado.
Sobre las 23:00 estaba yo viendo la tele en el sofá cuando de repente vibra el móvil... Se me puso el corazón a mil. Era una llamada perdida de Isa. Para confirmar le mandé un SMS y le dije que si ya estaba sola y quería que fuese, que me diera otra llamada perdida. A los 30" volvió a sonar en mi móvil otra perdida de Isa! Estaba claro, me estaba esperando.
Yo vivía muy cerca de ella, así que entre la carrera que pegué y lo cerca que estábamos uno del otro, en cuestión de 5 minutos estaba llamando a la puerta de su casa. Sin timbre. Sin luz. Como ella me había dicho, tocando flojito con los nudillos en su puerta sin encender la luz del rellano, para evitar movidas con sus vecinos...
Me abrió con una top como todos los suyos, super ceñido, y un short como todos los suyos, más ceñido aún, marcado tetas y culos. Se había peinado y tenía la melena rubia tipo leona, la piel super bronceadísima y con aceite corporal y unas plataformas de esparto para parecer más alta, pese a lo cual no me llegaba ni a los hombros... Tenia una figura espectacular, pero es cierto que era muy bajita.
Hizo una broma acerca de mi rapidez en llegar y le dije que la ocasión lo merecía, no era buena idea hacer esperar a un monumento como ella, porque e puede colar alguien... y se rió mucho. Me dio dos castos besos en las mejillas y me invitó a pasar.
Luces apagadas, para que no nos vieran desde los balcones de enfrente. E Isa que prepara dos cubatas de ron con cola, para "entonarnos" según ella...
Estuvimos un rato hablando de cosas intrascendentes cuando de pronto me dice "oye majo, me da miedo que vengan mis hijas y nos pillen aquí en el salón de copas... no tendríamos ni tiempo para reaccionar porque ya ves que la puerta de este apartamento da justo aquí... por qué no nos ponemos otro cubata y seguimos charlando en mi cama?"
.
Cómoooooo????? Jajajajaja Eso ya era una declaración de intenciones sin medias tintas ni hostías. Aún así me hice el chulito y le dije que después de la carrera que había dado para llegar rápido y con aquellas calores había sudado... que si le importaba que me diera una ducha en su baño. En realidad lo que quería era hacerme un pajote, para evitar correrme en 2 minutos en el polvo que estaba claro que me iba a pegar aquella leona. Accedió a que me diera una ducha rápida mientras ella preparaba otros dos cubatas, lo que aproveché para hacerme una paja con una tanga que había colgado del grifo de la ducha, no sé si de Isa o de algunas de sus hijas... La puerta la había dejado abierta a drede, y la paja me la hice de espaldas a la puerta, con lo cual es seguro que me vio al pasar de la cocina a su habitación...
Me sequé muy levemente y salí del baño medio mojado y muy empalmado, porque aunque acababa de correrme mi nivel de excitación era máximo, como podréis imaginar... Con una toalla me iba tapando la polla mientras llegaba a su habitación.
Las luces estaban apagadas, pero con la claridad que entraba de las farolas de la calle era más que suficiente. Isa estaba recostada en la cama. Se había descalzado pero el top y el short no se los había quitado, supongo que por intentar mantener su teoría de "sólo vamos a tomar una copa". Lo que pasa es que tomar una copa a oscuras, en una cama de matrimonio, con su marido a 600km y sus hijas Dios sabe dónde, y yo recién duchado, empalmado y desnudo... Pues eso, que no colaba jajajaja.
Le dije mientras bebía de mi cubata que no estaba seco del todo y que le iba a mojar las sábanas y ella se sonrió pícaramente. Creo que el agua en sus sábanas era el fluido que menos le preocupaba aquella noche...
Me recosté a su lado con mi cubata y tapándome la polla con la toalla. Nos pusimos a hablar de tonterías y me indicó que si llegaban sus hijas que me metiera rápido debajo de la cama... No quería que me pillaran allí y ya habíamos escondido mi ropa, por si llegaban, para que solo tuviera que ocultarme yo y los cubatas.
El ron empezaba a hacer efecto pero yo dejaba que fuera ella quien tomara la iniciativa. Cosa que hizo. Con sus dedos empezó a acariciarme suavemente mientras hablábamos, y mi polla ya no era una polla, era un bate de béisbol.
"Chico te va a dar algo, llevas con eso así mucho rato y te van a doler los huevos"
… Le vacilé un poco y le dije que no se preocupara, que en cuanto me terminase el cubata me iría a casa y me masturbaría para arreglarlo...
"Pues qué pena... tener que acabar a solas...". Mientras decía eso apartó la toalla y con las yemitas de los dedos de su mano derecha me empezó a acariciar la polla.
No me corrí en ese momento de milagro... Y o llevaba un nivel de excitación tal que me podría haber corrido con el roce de una mosca y aquellas caricias de aquel pibonazo me estaban matando de gusto. Cerré los ojos y solté varios gemidos. Me tomé de un trago lo que quedaba de cubata y dejé el vaso en la mesilla.
De pronto noté en mi polla calor y humedad. No quería abrir los ojos, pero me la estaba mamando. No quería mirar porque estaba demasiado excitado, al límite, y si veía a aquella mujer de portada de ******* chupándomela no iba a poder aguantar... Noté que mientras me la mamaba se estaba desnudando. Otro motivo más para no abrir los ojos...
"Chico te acabas de correr en mi ducha y ya estás de nuevo a puntito eh...". Se confirma, me había visto pajearme mientras me duchaba jajajaja No importaba ya nada. Aquel susurro con voz insinuante me puso cerdísimo y abrí los ojos.
Mi polla estaba babeando hacía un rato e Isa se estaba poniendo morada de comerse mi fluido. A la vez me estaba masajeando la polla con aquella mezcla de mi fluido y su saliva. Estaba buenísima. Cuerpazo de revista y tetas operadas sí, pero perfectas. Melena de leona y piel morenísima. Aquello era como un sueño. Sueño erótico claro.
Y me corrí. Por segunda vez. Al notar que me corría acompañó el masaje de polla nuevamente con mamada. Estaba ansiosa de mi leche y mamó con ganas mientras con una mano me pajeaba y con la otra me apretaba los huevos. La corrida fue en su boca, enterita, pero sin tragarse la leche. Eso me pone más aún. Me excita que me la chupen y que la leche se derrame por la boca mientras me siguen pajeando usando mi propio semen de lubricante. Me estaba haciendo una mamada de campeonato un pibón 20 años mayor que yo, casada, de Madrid, con dos hijas de mi edad, en su cama de matrimonio...
Cuando me había sacado hasta la última gota no me vino el clásico bajón, al revés, una sensación salvaje se apoderó de mí y le cogí la cara y le di un morreo para que me diera el sabor de mi propia leche. Y vaya si me lo dio...
Me tiré sobre ella y nos morreamos como si el mundo fuera a acabarse. Yo estaba como loco y no sabía muy bien dónde agarrarme: la cogía por el pelo, le sobaba las tetas, le tocaba su perfecto culazo, le metía mano en el coño... Ella se ve que tampoco era dueña de sí misma y de su excitación y me apretaba con sus musculadas piernas y me rodeaba el cuello con los brazos como queriendo meterme dentro de ella.
Estuvimos así no sabría decir cuántos minutos. Ella me pasaba mi semen de boca a boca y yo le escupía sobre las tetas y la masajeaba con aquel rebujo de esperma y saliva. Ella estaba como una loca de caliente...
Cuando me cansé de aquel juego (es una forma de hablar... podría haber estado allí así años... jajajaja) la cogí por las piernas y se las abrí de par en par. Yo de rodillas en su cama y ante mí quedó un espectáculo inenarrable: una monitora de aeróbic absolutamente entregada, con el coño rasurado excepto una fina línea de pelito muy corto. Se la miré, la miré a ella y sonreí picaramente. A los dos segundos ya había hundido mi cara en aquella maravilla de coño y se lo estaba comiendo mientras con mis manos separaba sus muslazos y los echaba hacia atrás. Tenía su coño y su ojete totalmente expuestos ante mí gracias a su flexibilidad y allí me di un festín de campeonato. Chupaba, lamía y metía dedos por ambos orificios y ella se retorcía de placer diciendo una y otra vez "sigue, así así... me estás llevando muy lejos...".
Tan lejos la llevé que no sabría ni decir cuántas veces se corrió en esa postura. Parecía como si aquello fuera algo que su maridito no le hiciera con mucha frecuencia, porque estaba como una auténtica perra. De hecho, pese a los múltiples orgasmos fui yo el que pidió un respiro para tomar aire. Y más ron con cola.
La boca me sabía ya a esas alturas a su saliva, su flujo, mi semen, el ron/cola... Pero estaba teniendo la mejor noche de mi vida hasta entonces.
Yo bebía del vaso de pie y ella se había quedado completamente despatarrada en la cama, boca arriba, con los brazos abiertos y los ojos cerrados. Jadeaba y de vez en cuando se relamía la boca o se mordía el labio de abajo mientras hacía un gesto con los hombros. Estaba claro que no estaba satisfecha. O sea, sí. Pero que quería más...
Y yo estaba allí para dárselo. Dejé el vaso en el suelo (por si venían las hijas) y me eché sobre ella a comerle la boca otra vez. Joder qué gusto, que bien besaba la cabrona. Besos muy apasionados, con lengua, muy húmedos. Nos revolcamos enredados por la cama comiéndonos la boca como antes. Yo me volví a empalmar otra vez como un ñu en celo y ahora ya quería follarla.
La volví a coger de las piernas como antes y se las abrí de para en par. Me volvió a quedar totalmente expuesto su precioso y casi imberbe coño que ya estaba chorreando a esas alturas... Qué jodía, estaba como una perra. Palpé con los dedos y efectivamente, con aquella lubricación se podría embadurnar una cucaña de 30 metros...
Sin avisarla le metí la polla hasta el fondo. Soltó un grito, pero no de dolor, que no estoy para nada super dotado, sino de placer puro. Un gemido en toda regla. Parecía que se había olvidado de sus vecinos, pero yo no, así que le tapé la boca para que no gritara más. Le di unas cuantas folladas, no recuerdo cuántas y estábamos flipando cuando me dijo que parase.
"Chico ponte un condón, no vayas a correrte ahí y la liemos".
"Joder pues no he traído, yo daba por hecho que tendrías condones en tu casa...".
"No, mi marido y yo no los usamos porque él está operado después de las niñas, así que una caja de condones en la mesilla iba a quedar raro, no?"
Joder, joder, joder... qué marrón... Pensé en un par de segundos mil opciones, todas absurdas... Ira comprar una caja, llamar a algún colega y que me trajera algunos... incluso le propuse registrarle sus cosas a sus hijas por si guardaban alguno... Esto último no pareció hacerle mucha gracia...
Así que sólo quedó una opción. Plan B, puerta trasera. Le di la vuelta en la cama y la dejé con el culo en pompa totalmente ofrecido. Como vi que no decía seguí con el plan. Le lamí el pequeño ojete, le eché mucha saliva y poco a poco empecé a presionar con un dedo... Isa seguía sin decir nada, así que yo palante... Así estuve unos minutitos que ella parecía disfrutar mucho a la vista de los gemidos y los suspiros que soltaba por la boca.
Cuando me cansé de lamer y de meterle el dedo me escupí abundantemente en la mano y me la llevé al capullo. Y con cuidadito se lo asomé al culo. No sé por qué pero se sorprendió (o se hizo la sorprendida) y me preguntó que qué iba a hacer...
"Tú qué crees" le contesté mientras empujaba mi polla lenta pero constantemente dentro de su perfecto culazo. Hundió la cara en la almohada y agarró las sábanas con ambas manos con mucha fuerza. Y o estaba tranquilo de no estar haciéndole daño por lo que he contado antes, así que aquello que hacía debía ser de puro placer.
Yo ni me creía lo que estaba sucediendo: LE ESTABA FOLLANDO EL CULO A LA MACIZA DE LA PLAYA!! Con suave cadencia le iba metiendo y sacando la polla de su estrechito culazo. Creo que la penetración anal no debía ser muy habitual para ella porque aquella estrechez y aquellos gestos que hacía la delataban. Isa estaba como loca, retorcía la sábana con sus manos y hundía la cara en la almohada buscando amortiguar los jadeos y los suspiros para que no traspasaran aquellos tabiques de "papel" de apartamento playero.
Noté que su posición de 4 patas cada vez era más baja. Se estaba tumbando bocabajo en la cama. No podía ser falta de fuerzas porque era una tía entrenada, con un tren inferior muy musculado, así que aquello debía ser simplemente que estaba como loca de gusto y ya no sabía ni cómo situarse...
Cuando me di cuenta estaba ya totalmente tumbada, con las piernas abiertas y el culazo ligeramente ofrecido. Yo estaba sobre ella, sudando, metiéndole la polla por el culo y sobándola. Le metía mano por cada sitio que podía. Le lamía el cuello y las orejas, mientras yo seguía con suaves y rítmicas embestidas. Repito que no soy nada pollón, lo cual en esta situación era una ventaja, porque me permitía follarme un culo casí virgen durante largo rato sin causar dolores incómodos. Ella estaba como loca.
Metí una mano hasta su coño como pude y estaba empapada. Entre el sudor de ambos y sus flujos, aquello era un charco. Al tocarla se revolucionó aún más y eso que yo creía que iba a desmayarse en cualquier momento. Yo seguía dándole por el culo y ahora con la mano derecha la sobaba el coño... En un momento dado empezó a convulsionarse y retorcerse. Se estaba corriendo, pero como tenía la cara en la almohada no podía decir nada. Se estaba corriendo como una loca.
Aquello me puso muy muy cachondo y me vino el orgasmo también. Ni le pregunté, di por hecho que podía correrme en su culo, y así lo hice. Le solté un corridón de locos en su culo mientras ella terminaba de retorcerse por su orgasmazo.
Ella quedó inerte, bocabajo, en la cama, conmigo encima que tampoco estaba pa muchos trotes... Ahí estuvimos unos minutos, sin hablarnos, jadeando, empapados en sudor y tratando de recobrar la respiración. Al cabo de no sé cuántos minutos le saqué la polla del culo con mucho cuidado. Y a estaba algo más flácida, lo que unido al abundante semen que había, hizo que pudiera sacarla con facilidad. Me quedé acostado tras ella, haciendo la cuchara, agarrado a sus preciosas tetas, notando su acelerada respiración y los latidos de su corazón.
Estaba aún como en trance. No hablaba. No se movía... Creo que había echado el polvo más brutal de sus últimos años...
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